
Barcelona es una ciudad muy especial, visualmente bonita, y estéticamente impactante. Posee una luz muy especial y mediterránea. Una ciudad hecha para caminarla y sentirla.
De sus diez distritos en que se organiza su urbe, hemos recorrido anteriormente por el color y belleza.
Ciutat Vella: historia, arquitectura y aires cosmopolitas
Como su nombre indica, el distrito de Ciutat Vella agrupa los barrios más antiguos de la ciudad: Raval, barrio gótico, la Ribera y la Barceloneta. Con apenas 4,5 kilómetros cuadrados, ofrece al visitante la posibilidad de perderse en calles que conservan el sabor de otras épocas. Pero además de su interés histórico y arquitectónico, la Ciutat Vella destaca por la diversidad de sus habitantes, una prueba más de que Barcelona es por encima de todo una ciudad cosmopolita.
Aunque el conjunto gótico sobresale con todo su esplendor entre los atractivos de Ciutat Vella, lo cierto es que todos sus barrios ofrecen particularidades que bien merecen una visita.
El Eixample: formas cuadriculadas y joyas del Modernismo
Si el visitante piensa que Barcelona es una ciudad muy ordenada es más que probable que lo haga influenciado por su paso por el distrito del Eixample, que surgió en el siglo XIX tras derribarse las murallas que impedían la expansión de la ciudad en una de sus épocas de mayor esplendor. Sus formas cuadriculadas se extienden por ocho kilómetros cuadrados delimitados en cierta forma por la Diagonal y la Gran Vía de les Corts Catalanes, con el Paseo de Gracia como centro neurálgico. El Eixample, bautizado por algunos como el mayor museo al aire libre de Barcelona, se construyó de acuerdo con un plan del ingeniero Ildefons Cerdà, que diseñó un barrio con islas octogonales con amplios espacios para peatones y jardines interiores. A la hora de la verdad el proyecto original sufrió importantes modificaciones, pero mantuvo las líneas maestras previstas por Cerdà.
Entre las ideas del ingeniero barcelonés figuraba la plantación de un bosque a orillas del río Besós, que finalmente no fructificó. Pero sí que se respetó el dibujo básico del proyecto, una red de calles perpendiculares y traveseras que perseguían la creación de una ciudad igualitaria, con estructuras y servicios similares para todas las zonas. Actualmente, sin embargo, las calles más concurridas del distrito se sitúan entre el Paseo de Gracia y la Rambla de Cataluña, concentrando los negocios, tiendas y cafés más exclusivos en los principales edificios modernistas de Barcelona.
Gràcia: cultura y vanguardismo en una antigua villa
Este distrito barcelonés se extiende por el territorio de la antigua Villa de Gràcia, que se aglutinó alrededor de la parroquia del mismo nombre en el primer tercio del siglo XVI y no se agregó definitivamente a la capital hasta 1897. A pesar de ser el distrito más pequeño de Barcelona (apenas supera los cuatro kilómetros cuadrados) es el segundo más poblado, ya que supera los 120.000 habitantes. Una de las consecuencias de su alta densidad de población, pero también del carácter de sus habitantes, es la animación que se respira en sus callejuelas, repletas de bares, restaurantes y comercios que colmarán las expectativas del visitante más exigente.
En realidad, pasear por Gràcia equivale a transitar por una población que en poco o en nada se asemeja al resto de Barcelona. Y es que, a pesar de haberse integrado en la capital desde hace más de un siglo, este distrito mantiene intacta su personalidad, que provoca que muchas personas lleguen a pensar que no están en la ciudad condal, sino en un pueblo lleno de encanto.
Horta-Guinardó: laberintos y modernismo en heterogeneidad
El distrito de Horta-Guinardó, situado al nordeste de Barcelona, presenta un perfil físico muy marcado por la presencia de la sierra de Collserola, el valle de Hebrón y la riera d'Horta, que lógicamente han condicionado la urbanización de una zona que presenta una estructura muy peculiar. Así, los distintos barrios forman dibujos muy heterogéneos que no son más que una consecuencia de su adaptación a las tres unidades físicas citadas. El distrito, que cuenta con más de 170.000 habitantes, se divide en once barrios distintos: Horta, La Clota, Vall d'Hebron, Montbau, Sant Genís dels Agudells, Teixonera, Carmel, Font d'en Fargas, Can Baró, Guinardó y Baix Guinardó.
Este distrito, compuesto inicialmente por diez vecindarios, se sitúa al oeste de Barcelona y está formado por tres barrios bien diferenciados: Sant Ramon, Pedralbes y Les Corts. Sus orígenes históricos hay que buscarlos en el antiguo municipio de Les Corts, que en 1836 se independizó del de Sarrià. A finales del siglo XIX, ambos se agregaron a la capital. Al albergar buena parte de las instalaciones universitarias y deportivas de Barcelona, es una zona muy frecuentada por estudiantes y por amantes del deporte.
A muchos aficionados al fútbol les suena el nombre de Les Corts porque fue el primer gran estadio del FC Barcelona. Otros saben que muy cerca de la Diagonal se encuentran las actuales instalaciones de este club. Y es que el Camp Nou, construido en 1957, ha sido siempre una auténtica maravilla que atrae año tras año a legiones de aficionados, no sólo para presenciar algún partido sino también para visitarlo como si se tratara de un museo.
Nou Barris: juventud e inmigración
Ubicado en el extremo norte de la ciudad, el distrito de Nou Barris (nueve barrios) no hace honor a su nombre, pues actualmente se compone de catorce barrios: Can Peguera, Ciutat Meridiana, Canyelles, Guineueta, Roquetes, Porta, Prosperitat, Torre Llobeta, Turó de la Peira, Torre Baró, Trinitat Nova, Vallbona, Vilapicina y Verdum. El nombre del distrito data de 1984, cuando el Ayuntamiento aprobó una nueva división territorial de la ciudad y recurrió a la denominación de la revista de la primera asociación de vecinos de la zona, publicada a principios de los años setenta.
Nou Barris agrupa los barrios más jóvenes de la capital catalana, surgidos a raíz de la llegada masiva de inmigrantes a partir de la segunda mitad del siglo pasado. Parece que la historia se repite, porque durante los últimos años el distrito ha vuelto a ser una de las principales zonas de acogida de extranjeros. Por este motivo, las calles de Nou Barris destacan por la diversidad de razas y culturas de sus gentes y comercios, una pieza más de esta gran ciudad llamada Barcelona.
Sant Andreu: industria, cultura y deporte a orillas del Besòs
El distrito barcelonés de Sant Andreu, de fuerte tradición industrial, está situado al norte de la Ciudad Condal, justo al lado del río Besós. Cuenta con siete barrios: Sant Andreu, La Sagrera, Trinitat Vella, Baró de Viver, Congrés, Navas y Bon Pastor. Su población roza los 170.000 habitantes, de los que casi la tercera parte residen en el casco antiguo de Sant Andreu. Sus antecedentes históricos se remontan más de mil años atrás, ya que se conserva un documento de permuta de una herencia, datado en el año 992, que menciona un lugar llamado el Palomar.
Sin embargo, los nombres de Sant Andreu –el patrón de la parroquia que da nombre al distrito– y el Palomar no aparecen juntos hasta 1034. El antiguo pueblo de Sant Andreu del Palomar se encontraba entre la riera de Horta y el vecino pueblo de Sant Martí de Provençals. Al tratarse de tierras fértiles, su actividad fundamental era la agricultura. El regadío procedía de un canal construido en 954 por el conde Miró I para trasladar el agua de Montcada a Barcelona. Entre los siglos XI y XIII empezó a formarse un primer grupo de viviendas alrededor de la iglesia y a partir del XVI proliferaron las masías diseminadas.
Sant Martí: antiguas industrias y aires olímpicos junto al mar
Ubicado en el límite noreste de la ciudad condal, el distrito de Sant Martí comprende la mayor parte del territorio que le da nombre, el antiguo municipio de Sant Martí de Provençals.
Sant Martí se asienta sobre la vertiente litoral del llano de Barcelona. Antiguamente discurrían por la zona rieras y torrentes que procedían de la sierra de Collserola y de los que en la actualidad tan sólo quedan sus nombres, puesto que han servido para bautizar calles construidas donde antes corrían las aguas.
Molinos y masías
El primer documento en el que aparece el topónimo Provençals está fechado en el año 989. La construcción del Rec Comtal, que trasladaba las aguas del río Besòs a Barcelona, permitió crear diversos molinos y masías alrededor de la iglesia de Sant Martí. En 1502 ésta dejó de depender de Sant Andreu del Palomar para afiliarse a la iglesia de Santa María del Mar de Barcelona. Hacia finales del siglo XV la iglesia fue reedificada, primero de acuerdo con un estilo gótico tardío y posteriormente con rasgos barrocos.
Sants-Montjuïc: barrios populares junto a montaña y mar
Con sus 21 kilómetros cuadrados, el distrito de Sants-Montjuïc es el más extenso de Barcelona, pero también el de menor densidad de población. Ello obedece a la inclusión en el distrito de la montaña de Montjuïc, lo que le confiere un encanto muy especial. Situado en la zona sur de la ciudad condal, limita con los municipios de Hospitalet y el Prat de Llobregat, pertenecientes al área metropolitana de Barcelona.
En realidad, este distrito se divide en seis zonas diferenciadas. Por encima de la Gran Vía, los barrios de Sants y la Bordeta-Hostafrancs, y en la parte litoral Font de la Guatlla-Magòria, Poble Sec, Zona Franca y Montjuïc.
Sarrià-Sant Gervasi: orígenes rurales en zona residencial
Situado en el límite occidental de la ciudad, el distrito de Sarrià-Sant Gervasi se asienta en buena parte sobre la sierra de Collserola, el mayor pulmón verde de Barcelona. Con la renta per cápita más elevada de la capital catalana, se divide en una serie de barrios que mayoritariamente tienen su origen en las antiguas zonas urbanas de Sarriá, Vallvidrera, Santa Creu d'Olorda y Sant Gervasi de Cassoles. Tras el distrito de Sants-Montjuïc, es el segundo más extenso de Barcelona (20 kilómetros cuadrados) y el que presenta menor densidad de población (6.992 hab./km²).
Una de las principales características del distrito es la abundancia de parques y zonas verdes, rasgos propios de las zonas residenciales cuyos habitantes disfrutan de un alto poder adquisitivo. Además, Sarrià-Sant Gervasi dispone de prestigiosos centros sanitarios y educativos, que no sólo prestan servicio a los residentes en el barrio sino a muchas otras personas que, atraídas por sus cualidades, los eligen a pesar de vivir en otros puntos de la ciudad o incluso en otros municipios.