
Donde alojarse de lujo en Barcelona, con bicicletas eléctricas en alquiler
Cada vez son más las ciudades que adhieren al modelo de un turismo sostenible y Barcelona es una pionera en este sentido en tanto, un año atrás, estrenaba un sistema de motos eléctricas. Le toca el turno ahora a las bicicletas ya que en los meses venideros, los turistas que se alojen en la ciudad condal, podrán recorrer la capital catalana con estos rodados, guiados por teléfonos inteligentes que permitirán confeccionar rutas personalizadas.
El Gremi d’Hotels, asociado en esta iniciativa con el gobierno local impulsa la posibilidad de que los viajeros puedan rentar una bici eléctrica para conocer todos los atractivos turísticos de la ciudad a su propio ritmo, descubriendo rincones y deteniéndose el tiempo que sea necesario.
El proyecto denominado eBike Smart Tour, está impulsado por Smart eBike y We Barcelona, dos empresas abocadas a este servicio cuya idea es reducir las emisiones de dióxido de carbono, a la vez de descongestionar el tráfico, numeroso de por sí en la ciudad.
Jordi Clos, presidente del Gremi d' hotels de Barcelona manifestó que empezaron “con 100 bicicletas en 30 hoteles de cuatro y cinco estrellas, y la intención es extender el servicio al resto que lo deseen”. Este centenar de vehículos tendrá una autonomía de 100 kilómetros, una velocidad máxima de 24 kilómetros por hora e incluirá en el alquiler un iPhone con un sistema de geoposicionamiento y una aplicación para confeccionar rutas personalizadas, que permitirá navegar en el tiempo y ver cómo eran algunos lugares de la ciudad en el pasado y cómo serán en el futuro.
En cuanto a precios, el alquiler de la bicicleta tiene un coste de 50 euros por día y 35 euros la media jornada, precios que incluyen en ambos casos un teléfono de última generación con la aplicación y el seguro. El servicio de alquiler podrá gestionarse en la recepción de los establecimientos adheridos o a través de los Ipads instalados en los puntos de carga de los establecimientos.
Esta iniciativa pretende además de facilitar la movilidad de los turistas, descongestionar el tráfico de la ciudad y reducir hasta en un 26% las emisiones de CO2.