
Ya hemos hablado alguna vez sobre este bonito pueblo del Berguedà, concretamente de una de las múltiples colonias textiles que se encuentran en la zona como la de Viladomiu Nou y su Torre del Amo, acompañadas de multitud de edificios de estilo modernista, indicadores sin duda de la riqueza industrial que en la primera industrialización tuvo la comarca y todo el recorrido del río Llobregat.
No obstante, más allá de este tipo de edificaciones industriales y modernistas, Gironella posee más lugares interesantes, edificios que observar como es el caso de la Iglesia Vieja de Santa Eulalia, una construcción medio gótica de los siglos XIII y XV que ya aparece documentada desde el año 1222.
El templo con el tiempo ha sufrido diversas modificaciones entre las que la construcción de la torre campanario en 1445 es la construcción más importante. La curiosa historia de este monumento empieza en 1907, que fue vendida a un particular y éste la adaptó para usos industriales. En 1986 se restauró y acondicionó para actividades culturales.
Otro de los edificios más interesantes tanto en la forma como en el contenido es el casal cultural, la cual permite la visita de exposiciones itinerantes en un edificio muy interesante. Cuenta también con la esposición permanente de dos relojes construidos en Gironella entre los años 1720 y 1750.
Contraponiéndo a esta iglesia vieja, tenemos la nueva iglesia de Santa Eulalia, del arquitecto Alexandre Soler i March, la cual fue inaugurada en el año 1905, dos años antes de que la iglesia vieja se vendiera a un particular. Su construcción fue necesaria a causa del crecimiento demográfico que Gironella experimentó a finales del XIX gracias a la gran proliferación de las colonias industriales.
El templo, pero, no sería completo hasta el año 1958, cuando se inaugura oficialmente con la construcción del campanario. De la construcción podemos destacar precisamente esto y el cimborio de considerables dimensiones. En el interior podemos destacar la relevancia de las pinturas y el Santo Cristo, proveniente de la iglesia vieja de Santa Eulalia.
Un municipio que consta con las típicas características de cualquier municipio situado en el curso fluvial del Llobregat en la comarca del Berguedà, comarca de industria y naturaleza.
Se trata de monumentos que si bien no tienen quizás una importancia arquitectónica ni belleza espectacular, sin embargo reflejan que en los lugares más alejados del turismo también hay lugares interesantes que visitar y conocer. La Torre de l´Amo de Viladomiu Nou en Gironella es un caso de estos.
Se trata de un edificio centenario que en su momento fue proyectado como residencia de la familia propietaria de la colonia y que ha estado rehabilitada como Centro de Interpretación dedicado a explicar parte de la historia y el patrimonio del conjunto de las colonias textiles, tan comunes a finales del XIX y principios del XX, del Alto Llobregat, sobre todo entre Berga y Balsareny.
Así, la Torre de l´Amo (para quien no se haya dado cuenta su nombre ya implica dejar las cosas claras “la torre del amo”) se construyó en medio de la Colonia Viladomiu Nou, una de las mejor conservadas en Catalunya y que domina el conjunto fabril y la valle del Llobregat.
La exposición permanente tiene como hilo conductor los recuerdos de Remei, una criada que trabajaba en el lugar. Se nos guiará por las estancias de la torre y nos mostrarán diversas visiones sobre las colonias textiles, mientras que avanzamos por los interiores de esta casa señorial y una sugerente propuesta de luz y audio nos trasportará al verano de 1910.
En el desván, bajo el tejado, se guarda la historia y la memoria de lo que fue la Semana Trágica, uno de los episodios más importantes del movimiento obrero catalán. En medio de los muebles, cajas y objetos se esconden dos audiovisuales, uno que nos explicará los hechos y las consecuencias de la revuela y otro localizará este mismo conflicto en el Alto Llobregat situándolo en su contexto histórico y local.
Por último, en la planta baja de la Torre de l´Amo podremos visitar una exposición que, bajo el título de “Soroll de telers, soroll de diners” (“Ruido de telares, ruido de dinero”) nos enseña las características más singulares del patrimonio arquitectónico al mismo tiempo que sitúa en el tiempo y el espacio el lugar donde estamos.