
Barcelona es una magnífica y moderna ciudad considerada como un destino turístico de relevancia mundial por su actividad de gran metrópoli y por su excelente oferta cultural y de ocio.
Esas virtudes son las que atraen a la mayoría de los visitantes, sin embargo aún con semejante crecimiento, permite que en plena ciudad podamos darnos el lujo de hallar espacios donde relajarnos y pasear tranquilamente lejos del ruido en el momento que decidamos.
Los parques que existen en la ciudad son grades superficies que permiten, además de conjugar con lo sano y natural, recorrer la historia misma de la ciudad.
Barcelona cuenta con una importante red de parques y jardines que crecieron, aunque parezca increíble, recién cuando se iniciaron las grandes renovaciones urbanas a fines del siglo XX y principios del XXI.
Los parques de Barcelona, además de significar un enorme recurso ambiental, sirven para fomentar los encuentros sociales, el descanso, la relajación y acercarnos al conocimiento de diferentes especies vegetales, que de otra manera nos resultaría imposible acceder en forma directa.
Viendo la agitada vida de la ciudad, muchas veces olvidamos que existen rincones verdes y silenciosos mucho más cerca de lo que imaginamos. Estos son algunos de los parques de Barcelona:
Parque Güell: Uno de los más conocidos por ser obra del genial Gaudí. Declarado Patrimonio de la Humanidad fue inicialmente concebido como propiedad privada y se convirtió en espacio público recién en el 1922.
Parque de la Ciudadella: Construido por el rey Felipe V en 1715 en forma de estrella, revivió como parque en 1888 para la Exposición Universal. Se halla en Barrio Gótico compuesto de museos de arte y cultura, con un gran lago en el centro rodeado de jardines.
Parque Laberinto: Construido en 1791 tiene diferentes niveles, con pabellones, verjas y jardines poblados de estatuas.
Parque Guinardó: Es un verdadero bosque en una compleja topografía. Paque GüellEl Parque Montjüic: Auténtico pulmón de Barcelona. Remodelado y totalmente equipado para los Juegos Olímpicos de 1992, ocupa una superficie de 250 hectáreas repletas de una gran variedad de especies de flora y fauna.
Estos no son los únicos parques de la ciudad, existen muchos más entre forestales, históricos, urbanos o temáticos.