
Durante el otoño, la evocadora comarca del Berguedà se convierte en un destino recurrente para muchos catalanes. Sin desmerecer en absoluto la innegable belleza paisajística de la zona, lo cierto es que su extraordinaria popularidad estriba en la proliferación de setas, lo que anima a los aficionados a la micología —y en Cataluña son muchos— a madrugar sin reparos y a acercarse hasta uno de los rincones más idílicos de la provincia de Barcelona.
Sin embargo, este rincón privilegiado esconde otros muchos tesoros que van más allá de esta actividad. Una buena muestra de ello es su generoso muestrario arquitectónico, en el que se entremezcla las construcciones tradicionales de la alta montaña con pequeñas joyas milenarias que no hay que dejar de admirar.
Como ejemplo, basta citar el destino de hoy: la minúscula localidad de Sant Jaume de Frontanyà, convertida en un referente del turismo catalán gracias a su extraordinaria iglesia románica, considerada como la más notable de la comarca.
Con una población de tan sólo 24 habitantes (según el censo del 2010), este diminuto núcleo se despliega bajo una llamativa peña que da la bienvenida al viajero. Por supuesto, éste debe detenerse ante la iglesia, el único vestigio que resta de una antigua canónica de 1143.
El templo, originario del año 905 —aunque el edificio actual fue erigido entre 1066 y 1080—, cuenta con una sola nave y tres ábsides y constituye una magnífica muestra de la arquitectura lombarda. Podría decirse que esta corriente prácticamente roza la perfección en el caso que nos ocupa, gracias a una composición de volúmenes absolutamente armónica.
Para visitar su interior, hay que solicitar las llaves del edificio en el hostal Sant Jaume (teléfono 93 823 90 06), el hostal Cal Marxandó (teléfono 93 823 90 02) o bien en la masía Casa Blanca (teléfono 93 823 92 80).
Para acceder al pueblo, conviene tomar la carretera C-16. Tras el túnel de Berga en dirección al túnel del Cadí, hay una salida a mano derecha hacia Vileda. Hay que continuar por ella y seguir hasta Borredà y, desde allí, hasta Alpens donde se abre una carretera a la izquierda que conduce hasta Sant Jaume de Frontanyà.